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Alergias alimentarias


Publicado el 16/01/2018

Aumentan las alergias alimentarias en el pais

En los últimos años vienen aumentando las alergias en el mundo y en el país. Entre éstas se incluyen a las alimentarias, un mal que padecen tanto niños como adultos. Los más chicos hacen reacciones a la leche y el huevo, mayormente, y los adultos al maní, las nueces y los mariscos. El problema no es de fácil de resolución y muchas veces se resuelve evitando el alimento en cuestión. El lunes pasado comenzó la Semana Mundial de la Alergia, que se prolonga hasta el 14 de abril, cuyo tópico elegido por WAO (siglas en inglés de la Organización Mundial de Alergia) es “Alergia por Alimentos, un creciente problema de salud mundial”. “La alergia alimentaria se ha triplicado en los últimos 10 años, tanto en países desarrollados como en vías de desarrollo, considerándose la segunda epidemia de la enfermedad alérgica, luego de la patología respiratoria. Presenta alta prevalencia en la población pediátrica, entre 6 y 8 por ciento, mientras que en la edad adulta es menor, 1-2 por ciento”, dice la médica pediatra alergoinmunóloga María Eugenia Gervasoni. “Si bien en nuestro país se registra un aumento en la prevalencia de alergia alimentaria en la Argentina, todavía no hay datos estadísticos, pero se calcula que a nivel mundial entre 220 y 250 millones de personas estarían sufriendo la patología según datos estadísticos europeos”, agrega Gervasoni, quien es miembro del Comité Nacional de Alergia de la Sociedad Argentina de Pediatría.

Por su parte, el especialista en alergia e inmunología, Gonzalo Chorzepa, también asegura que la alteración está en alza, ya que en los últimos 30 años se observa un incremento de las alergias en general en el mundo. Actualmente se calcula que aproximadamente entre el 20 y el 25 por ciento de las personas tiene algún tipo de alergia. La alergia alimentaria es una reacción exagerada del sistema inmune ante determinado alimento. El organismo ve a la sustancia como una amenaza y crea anticuerpos específicos contra ella. La próxima ocasión que dicho alimento sea ingerido, son liberadas grandes cantidades de mediadores químicos para protegerse del “agresor”. “Esto lleva a una cascada de síntomas que pueden afectar en su forma más severa al sistema cardiovascular, comprometiendo la vida del paciente”, dice Chorzepa.

Los síntomas son variables e incluyen desde sensación de picazón en la lengua y garganta, ronchas en la piel, vómitos, diarrea, cólicos abdominales, dificultad respiratoria y tos seca, hasta caída de la presión arterial, asfixia, pérdida de conocimiento, convulsiones y muerte. Aparecen preferentemente luego de minutos y hasta 2 horas tras la ingestión del alimento en cuestión.

La anafilaxia es la máxima expresión de este tipo de reacciones, cuando es comprometida la respiración, la circulación y la conciencia del paciente. “Constituye uno de los cuadros más graves y dramáticos ya que muchas veces ocurre de forma inesperada, en un ámbito no médico y en individuos sanos hasta minutos antes del evento”, agrega el especialista.

La alergia alimentaria se puede presentar en forma inmediata y/o tardía al contacto, inhalación o ingesta con el alimento ofensor, con síntomas y signos gastrointestinales, cutáneos, respiratorio o por anafilaxia, “siendo la alergia a alimentos la primera causa de anafilaxia en pediatría, lo cual es muy riesgoso para la salud”, agrega Gervasoni.

Huevo y leche

Son más de 180 los alimentos que producen alergia, pero en más del 90 por ciento son los llamados “grandes 8”: leche de vaca, huevo, trigo, soja, pescados, maní, frutos secos y mariscos. Según la experiencia de Gervasoni, los primeros cuatros son los más frecuentes en pediatría y en nuestro medio, y la causa más común de alergia en lactantes es la leche de vaca, ya que es la primera proteína extraña introducida en la dieta.En los chicos los principales alergenos son el huevo y la leche de vaca. Con respecto a este último, cabe aclarar que los niños alimentados con pecho materno exclusivo también pueden desarrollar esta alergia si la madre la consume, por pasaje de una de sus proteínas (la B lactoglobulina). Son 40 las proteínas de la leche que pueden generar la afección, por lo tanto se hacen exámenes de diagnóstico para discriminar cuál es y así ver cómo proceder en el tratamiento. En este sentido, uno de los diagnósticos que se puede realizar es la testificación cutánea con el alimento fresco y extractos comerciales (hay laboratorios que han tomado leche de vaca y han separado algunas proteínas). Eso nos permite hablar de pronósticos, ya que de acuerdo a la proteína a la que son alérgicos, se puede saber como se espera será la evolución de la alteración”, aclara la especialista.

Si el diagnóstico se confirma, a los chicos más pequeños se les puede dar fórmulas medicamentosas para reemplazar a la leche de vaca y en el caso de los más grandes, el nutricionista podrá evaluar el aporte de calcio mediante otros alimentos.

Evitación

En los adultos la afección es menos frecuente. Incluso, en muchos casos las alergias sufridas de chicos, luego ya no se sufren más. Para el diagnóstico el médico utiliza la historia clínica de la persona, una dieta donde se eliminen los alimentos que posiblemente estén causando la alergia y exámenes de la piel y de sangre.

Como el tratamiento consiste en la estricta evitación del alimento causante del malestar, las etiquetas deben ser leídas cuidadosamente y el alimento no debe ser consumido ante la mínima duda, sobre todo si los términos de los componentes no son familiares. En general la reacción alérgica se produce por poca cantidad de comida, por lo tanto a veces puede tomar por sorpresa a la persona porque quizás alguien no le avisó con detalles cómo estaba hecha determinada comida o en la cocción de un alimento se utilizó algún cubierto que estuvo en contacto con el alergeno. Por lo tanto es importante estar preparado ante una posible crisis.

El mejor tratamiento para la crisis severa (anafilaxia) es la adrenalina. Es una droga que se inyecta en el brazo o el muslo y actúa rápidamente en caso de reacciones severas. “El médico es quien deberá asesor al paciente sobre este recurso. Cabe destacar que usado en forma correcta, los efectos adversos son mínimos o nulos, mientras que los beneficios son significativos”, recomienda Chorzepa.

Mitos y realidades (recuadro)

Es mucha y variada la cantidad de conceptos errados y equivocados en cuanto a la alergia a los alimentos. “Con frecuencia se confunden los conceptos de intolerancia a alimentos con reacciones alérgicas a ellos”, asegura el especialista en alergia e inmunología Gonzalo Chorzepa.

Uno de los mitos es que la alergia a los alimentos es bien común. En un estudio realizado el 25 % de personas decían ser alérgicas a alimentos y cuando se estudiaron, el 8% de los niños eran alérgicos y solo el 2% adultos.

Otra idea errónea es que la alergia a los alimentos es de por vida. “Los infantes y niños son los que presentan más alergia a los alimentos como la leche, el huevo y los cereales. Ya a la edad de 5 años se observa que se han sobrepuesto a estas alergias. Pero hay alimentos que persisten, como al maní, a las nueces y a los mariscos”, aclara Chorzepa.

La alergia alimenticia casi siempre lo que presenta son síntomas intestinales, como gases, acidez, distensión, diarrea, etcétera. No es lo más frecuente. “Los síntomas y manifestaciones son variados. Pueden ir desde las ronchas agudas, la eczema en forma más crónica, síntomas respiratorios (asma), congestión nasal hasta llegar a una reacción severa de anafilaxia”, agrega.

El hecho de que hay mucha alergia a la leche por la lactosa es falso. Lactosa es una azúcar, y no hay alergia a azúcares ni a grasas. Es la falta de una enzima intestinal para digerir la lactosa lo que causa los síntomas a las personas. A veces se piensa que las personas que tiene alergia alimenticia, casi no comen nada porque tiene alergia a muchos alimentos. Cuando en realidad la persona alérgica a alimentos presenta un promedio de alergia a 4 clases de alimento solamente. Un concepto equivocado es creer que las personas alérgicas a los mariscos son alérgicas al yodo también y no pueden hacerle estudios de rayos X con yodo. “Esto no es así, una cosa no conlleva la otra. Son eventos completamente diferentes, aislado uno del otro”, aclara el especialista.

Las enfermedades alérgicas además de ser potencialmente peligrosas, más que nada, afectan mucho la calidad de vida del paciente y conllevan pérdidas en la producción y economía del país.